UN POQUITO DE CHALINO

UN POQUITO DE CHALINO
Todos los estudiosos del fenómeno de Chalino Sánchez están de acuerdo en que el episodio que incrementó su popularidad (en vida) hasta proporciones míticas fue el llamado incidente de Coachella, California cuando se reportó que en una presentación en el restaurante y centro nocturno Plaza los Arcos un individuo había intentado matarlo. Chalino, a su vez, sacó su pistola y repelió el ataque. El tiroteo resultó en un joven muerto y diez heridos, incluyendo el propio Chalino, Ignacio Hernández uno de sus músicos así como el agresor. El suceso acrecentó la fama de Sánchez. Para sus seguidores él no solamente escribía de la vida peligrosa sino que la vivía. Lo suyo no era pose sino una realidad. Coachella es, en efecto, clave para entender la popularidad del fenómeno Chalino.
El primer autor que estudió seriamente el tema de Chalino fue el periodista norteamericano Sam Quinones. En su texto de dos partes “Sing now, die later: The ballad of Chalino Sánchez” explora por primera vez el impacto cultural creado por Sánchez.1 Con gran agudeza Quinones pudo ver que en el Sur de California se estaba llevando a cabo una revolución cultural. Estos textos, que fueron la base para el capítulo “The ballad of Chalino Sánchez” de su libro True Tales From Another Mexico, son piezas claves de las cuales muchos hemos abrevado.2 Pero esta dependencia en la investigación de Quinones ha acarreado también algunas imprecisiones. En el caso del incidente de Coachella creo que la fecha equivocada que tanto se repite (20 de enero) se origina aquí. Si bien ninguna nota periodística de las que leí específica si Sánchez era un artista que frecuentaba la región, el diario local de Coachella, el Desert Sun del 26 de enero se refiere a él como un artista mexicano bien conocido (“a well known mexican enterteiner”).
El atentado contra la vida de Chalino en realidad ocurrió en los últimos minutos del viernes 24 de enero de 1992. Los reportes policiacos estipulan que los oficiales Encinas, Ramírez y Singleterry respondieron a una llamada de auxilio aproximadamente a las 11:55 pm. La llamada procedía de Plaza Los Arcos, un restaurante de la localidad que funcionaba los fines de semana como centro de espectáculos presentando por lo general cantantes folclóricos. El tiroteo tuvo gran repercusión mediática siendo la principal un reporte en el noticiero de la cadena televisiva norteamericana ABC. Por su parte, localmente las notas periodísticas del diario The Desert Sun reportarán el incidente el día 26 con el siguiente encabezado “Balacera en club nocturno mata a uno” (Night Club Shooting kills one). La nota, que anuncia diez heridos transcribe el testimonio de Raúl Aceves de 19 años, cliente del lugar y amigo de la única víctima fatal. Aceves describió que el agresor (quien posteriormente sería identificado como Edward Gallegos) “nomás sacó la pistola y le disparó a Sánchez.”3 Otra nota del mismo periódico publicada al día siguiente anuncia que dos de los heridos continúan en condición crítica: el propio Sánchez y su atacante Edward Gallegos.
En este momento la policía aun trataba de recabar testimonios y decía estar en busca de las dos armas usadas en el atentado; la pistola calibre .25 milímetros de Gallegos y la .10 milímetros de Sánchez. Uno de los investigadores del caso, el teniente Joe Murillo, declaró al periódico que ellos creían que algunas personas habían tratado de maniatar a Gallegos, que éste habría seguido disparando hasta que alguien le quitó el arma, le disparó en la boca y pateó en repetidas ocasiones (otras personas testificaron posteriormente que fueron varios los que patearon en el suelo a Gallegos). El teniente Murillo finalizó diciendo que la misma persona que balaceó a Gallegos tomó la pistola y huyó. La nota del martes 28 anunciaba que la policía continuaba sin conocer el motivo del mortal tiroteo.4 El reportero narraba que Gallegos y Sánchez se recuperaban satisfactoriamente y que su condición había variado de crítica a sería. El primero estaba recibiendo tratamiento por la herida en la boca y los golpes de los parroquianos mientras que Sánchez por las heridas de dos impactos de bala en pecho.5 Posteriores declaraciones hablarán de una sola herida en el hombro derecho. Todos los documentos del proceso que consulté se refieren a la herida de Sánchez en singular, una herida en el hombro, pero podría tratarse de un error porque en muchas otras ocasiones en diversos medios se siguen refiriendo a dos heridas.

NOTAS
1- Quinones, Sam. “Sing Now, Die Later: The Ballad of Chalino Sanchez.” LA Weekly, 29 de julio, 1998.
2- Una gran cantidad de lo escrito sobre Chalino tan sólo repite lo que Quinones escribió, muchas veces sin dar el mínimo crédito.
3-En una declaración de 21 puntos tomada el 15 de noviembre del 2001 como parte de su última apelación, en el punto 14 Gallegos menciona el testimonio de Aceves diciendo que éste posteriormente había declarado sentir remordimiento por su testimonio porque -según Gallegos – no fue verdadero.
4-Desert Sun del 28 de enero de 1992.
5- Desert Sun del 28 de enero de 1992.

Supuestamente la agresión se habría dado porque Chalino no interpretaba este corrido que Gallegos le pedía.

One comment

  1. Estimado: Llegué hace 3 meses a México, luego de leer “La Reina del Sur” de Perez Reverte me he puesto a buscar material sobre los narcocorridos y encontré esta excelente página.

    Por haberla hecho mis felicitaciones y agradecimientos.

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