Audacia hecha canción. Los corridos se han inspirado siempre en las hazañas de personajes valientes, y son la base de los actuales narcocorridos

Hace algunas semanas se publicó esta nota en el periódico La Opinión de Los Angeles.

Audacia hecha canción. Los corridos se han inspirado siempre en las hazañas de personajes valientes, y son la base de los actuales narcocorridos

http://www.impre.com/laopinion/entretenimiento/musica/2010/5/2/audacia-hecha-cancion-186344-1.html

Aunque difícil de creer, el revolucionario Pancho Villa y el narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada tienen algo en común.

Los dos son protagonistas de corridos; el primero en canciones como Corrido villista, interpretada por el fallecido Antonio Aguilar, y el segundo en narcocorridos como MZ de Los Tucanes de Tijuana.

El corrido —y su interpretación contemporánea— pertenecen a una corriente musical que ha existido en la cultura popular mexicana desde el siglo XIX e inspirada en historias de personajes valientes.

“Los corridos han sido por mucho tiempo para el mexicano — tanto de México como de Estados Unidos — una manera de expresar sus pensamientos, sus frustraciones, sus anhelos”, aseguró Juan Carlos Ramírez-Pimienta, catedrático de San Diego State University en Calexico y autor de varios libros de corridos y narcocorridos con 20 años de investigación sobre estos temas.

En el caso de los corridos, menciones de fechas, nombres y acciones de valentía son los factores esenciales. Los narcocorridos pueden igualmente tener esos elementos aunque el factor principal es el vínculo del protagonista con el mundo del narcotráfico, ya sea explícito o no, como en Pacas de a kilo y Mis tres animales.

Al componente de audacia interminable es a la que los expertos atribuyen la longeva popularidad del corrido.

“Como mexicano y como latino, tenemos la esencia de valentía y como dice nuestro himno ‘Mexicanos al grito de guerra’. Desde ahí ya empezamos y yo creo que todos los mexicanos tenemos ese ego de valentía y a través de los corridos nos identificamos”, dijo Mario Quintero, líder y vocalista de Los Tucanes de Tijuana. “No quiere decir que porque escuchamos narcocorridos seamos personas malas”,

Aunque difícil de creer, el revolucionario Pancho Villa y el narcotraficante Ismael “El Mayo” Zambada tienen algo en común.

Los dos son protagonistas de corridos; el primero en canciones como Corrido villista, interpretada por el fallecido Antonio Aguilar, y el segundo en narcocorridos como MZ de Los Tucanes de Tijuana.

El corrido —y su interpretación contemporánea— pertenecen a una corriente musical que ha existido en la cultura popular mexicana desde el siglo XIX e inspirada en historias de personajes valientes.

“Los corridos han sido por mucho tiempo para el mexicano — tanto de México como de Estados Unidos — una manera de expresar sus pensamientos, sus frustraciones, sus anhelos”, aseguró Juan Carlos Ramírez-Pimienta, catedrático de San Diego State University en Calexico y autor de varios libros de corridos y narcocorridos con 20 años de investigación sobre estos temas.

En el caso de los corridos, menciones de fechas, nombres y acciones de valentía son los factores esenciales. Los narcocorridos pueden igualmente tener esos elementos aunque el factor principal es el vínculo del protagonista con el mundo del narcotráfico, ya sea explícito o no, como en Pacas de a kilo y Mis tres animales.

Al componente de audacia interminable es a la que los expertos atribuyen la longeva popularidad del corrido.

“Como mexicano y como latino, tenemos la esencia de valentía y como dice nuestro himno ‘Mexicanos al grito de guerra’. Desde ahí ya empezamos y yo creo que todos los mexicanos tenemos ese ego de valentía y a través de los corridos nos identificamos”, dijo Mario Quintero, líder y vocalista de Los Tucanes de Tijuana. “No quiere decir que porque escuchamos narcocorridos seamos personas malas”,

El también compositor de los narcocorridos que toca la agrupación norteña aseguró que a la hora de escribir ese tipo de temas toma precauciones de no divulgar nada que no sea bien conocido.

“No puedes hacer un narcocorrido especulando, porque ‘poner de puntas’ a gente o personajes es muy peligroso. Yo trato de escribir una historia que ya está publicada o de una carta o correo electrónico que la gente me hace llegar”, explicó.

Aún con el paso del tiempo, expertos aseguran que el corrido ha cambiado poco musicalmente.

“Los ritmos no han cambiado, siguen siendo vals, polcas [provenientes] de los alemanes y checos inmigrantes que llegaron a Texas con el acordeón”, dijo Elijah Wald, músico y autor de Narcocorrido: un viaje dentro de la música de drogas, armas y guerrilleros.

El contenido, por otra parte, ha sufrido algunas modificaciones como la falta de la previamente tradicional despedida con frases como “vuela, vuela palomita” o “señores ya me despido”.

“En esencia el cambio más grande es el de los valores que se reflejan en los narcocorridos contemporáneos donde, en esencia, el antihéroe ha pasado a ser el héroe”, aseguró Ramírez-Pimienta.

De acuerdo con el profesor Steven Loza, el aporte musical del corrido ha sido muy importante para la industria discográfica pero también ha dejado estragos.

“Es una paradoja. El contenido de los narcocorridos es malo pero la música y la producción es muy buena, estética pura y artística”, dijo el musicólogo de la Universidad de California, Los Ángeles, plantel que cuenta con una de las más importantes colecciones de corridos grabados del mundo, el archivo de música mexicana y mexicoestadounidense titulado The Strachwitz Frontera Collection of Mexican and Mexican American Recordings.

Para cantantes como Los Tigres del Norte — grupo con más de 40 años de trayectoria y conocido como uno de los primeros en popular canciones sobre narcotraficantes — los narcocorridos llegaron para quedarse.

“Ahí están los hechos, ¿cómo podemos ignorar lo que pasa? No lo podemos ignorar, sería como hacernos: “Como que lo ví pero no lo ví, lo vivo pero no lo viví’. Eso sería un error, dejar de decir lo que está pasando”, comentó Jorge Hernández, líder del mencionado grupo.

Para Wald, “los narcocorridos no son como una noticia en el periódico. Son más como estilo película”.

Y es que aunque poco se conoce de la historia de los corridos, estos llegaron al continente americano con la conquista española.

“El corrido tiene su origen en el romance español, que es un poema épico-lírico que se recita o se canta acompañado de un instrumento musical”, explicó Ramirez-Pimienta, negando así la idea de que estos provenían de cantos precolombinos.

Aunque los corridos gozaron de una gran difusión en la época revolucionaria mexicana de 1910, Wald asegura que estos existían en territorios como Texas desde el siglo anterior, entre los vaqueros estadounidenses.

“Antes se les conocía como corridos vaqueros y eran bilingües. De ese tiempo es el Corrido de Gregorio Cortez”, comentó el músico sobre el caso del mexicoamericano que mató a un oficial cuando este hirió a su hermano a principios del siglo pasado.

Agregó que los corridos de los 30’s en estados como Texas también se trataba de actividades ilícitas como era el contrabando de alcohol, que en ese tiempo era prohibido consumir.

A pesar de que se desconoce cual fue el primer narcocorrido debido a que no existe un registro de propiedad autoral confiable, Ramírez cree que el más antiguo fue El Pablote, grabado en 1931 en El Paso por José Rosales y Norverto González, mientras que Wald considera que fue Carga blanca de Los Alegres de Terán en los 40’s.

“Esa [canción] fue un gran éxito pero esto no se hizo una moda hasta Contrabando y traición en 1972”, dijo Wald, haciendo referencia a uno de los temas más populares de Los Tigres del Norte.

Wald aseguró que la corriente musical fue apoyada por el cine, con películas de violencia y narcotráfico protagonizadas por los hermanos Almada. “Esa fue la combinación que los llevó a ser exitosos”, afirmó agregando que esto fue reforzado por las composiciones del cantautor Chalino Sánchez en los 90’s.

“La gente los pide y nosotros dependemos del público. Nosotros no podemos dejar de tocar lo que la gente quiere escuchar… Como le vamos a dar cumbia a la gente si a la gente le gusta el narcocorrido, es como venderle carne a los vegetarianos”, afirmó Quintero, quien aseguró no obstante que su grupo no usa palabras vulgares en sus canciones como lo hacen otros grupos actuales.

Así mismo se defendió Larry Hernández, un nuevos exponentes de narcocorridos.

“Mis corridos están cargados de alto contenido que nadie se atreve a cantarlos, yo me atrevo por que lo hago para entretener a la gente. Para que se metan en un personaje y aparte la gente me los pide”, aseguró.

El también compositor de los narcocorridos que toca la agrupación norteña aseguró que a la hora de escribir ese tipo de temas toma precauciones de no divulgar nada que no sea bien conocido.

“No puedes hacer un narcocorrido especulando, porque ‘poner de puntas’ a gente o personajes es muy peligroso. Yo trato de escribir una historia que ya está publicada o de una carta o correo electrónico que la gente me hace llegar”, explicó.

Aún con el paso del tiempo, expertos aseguran que el corrido ha cambiado poco musicalmente.

“Los ritmos no han cambiado, siguen siendo vals, polcas [provenientes] de los alemanes y checos inmigrantes que llegaron a Texas con el acordeón”, dijo Elijah Wald, músico y autor de Narcocorrido: un viaje dentro de la música de drogas, armas y guerrilleros.

El contenido, por otra parte, ha sufrido algunas modificaciones como la falta de la previamente tradicional despedida con frases como “vuela, vuela palomita” o “señores ya me despido”.

“En esencia el cambio más grande es el de los valores que se reflejan en los narcocorridos contemporáneos donde, en esencia, el antihéroe ha pasado a ser el héroe”, aseguró Ramírez-Pimienta.

De acuerdo con el profesor Steven Loza, el aporte musical del corrido ha sido muy importante para la industria discográfica pero también ha dejado estragos.

“Es una paradoja. El contenido de los narcocorridos es malo pero la música y la producción es muy buena, estética pura y artística”, dijo el musicólogo de la Universidad de California, Los Ángeles, plantel que cuenta con una de las más importantes colecciones de corridos grabados del mundo, el archivo de música mexicana y mexicoestadounidense titulado The Strachwitz Frontera Collection of Mexican and Mexican American Recordings.

Para cantantes como Los Tigres del Norte — grupo con más de 40 años de trayectoria y conocido como uno de los primeros en popular canciones sobre narcotraficantes — los narcocorridos llegaron para quedarse.

“Ahí están los hechos, ¿cómo podemos ignorar lo que pasa? No lo podemos ignorar, sería como hacernos: “Como que lo ví pero no lo ví, lo vivo pero no lo viví’. Eso sería un error, dejar de decir lo que está pasando”, comentó Jorge Hernández, líder del mencionado grupo.

Para Wald, “los narcocorridos no son como una noticia en el periódico. Son más como estilo película”.

Y es que aunque poco se conoce de la historia de los corridos, estos llegaron al continente americano con la conquista española.

“El corrido tiene su origen en el romance español, que es un poema épico-lírico que se recita o se canta acompañado de un instrumento musical”, explicó Ramirez-Pimienta, negando así la idea de que estos provenían de cantos precolombinos.

Aunque los corridos gozaron de una gran difusión en la época revolucionaria mexicana de 1910, Wald asegura que estos existían en territorios como Texas desde el siglo anterior, entre los vaqueros estadounidenses.

“Antes se les conocía como corridos vaqueros y eran bilingües. De ese tiempo es el Corrido de Gregorio Cortez“, comentó el músico sobre el caso del mexicoamericano que mató a un oficial cuando este hirió a su hermano a principios del siglo pasado.

Agregó que los corridos de los 30’s en estados como Texas también se trataba de actividades ilícitas como era el contrabando de alcohol, que en ese tiempo era prohibido consumir.

A pesar de que se desconoce cual fue el primer narcocorrido debido a que no existe un registro de propiedad autoral confiable, Ramírez cree que el más antiguo fue El Pablote, grabado en 1931 en El Paso por José Rosales y Norverto González, mientras que Wald considera que fue Carga blanca de Los Alegres de Terán en los 40’s.

“Esa [canción] fue un gran éxito pero esto no se hizo una moda hasta Contrabando y traición en 1972”, dijo Wald, haciendo referencia a uno de los temas más populares de Los Tigres del Norte.

Wald aseguró que la corriente musical fue apoyada por el cine, con películas de violencia y narcotráfico protagonizadas por los hermanos Almada. “Esa fue la combinación que los llevó a ser exitosos”, afirmó agregando que esto fue reforzado por las composiciones del cantautor Chalino Sánchez en los 90’s.

“La gente los pide y nosotros dependemos del público. Nosotros no podemos dejar de tocar lo que la gente quiere escuchar… Como le vamos a dar cumbia a la gente si a la gente le gusta el narcocorrido, es como venderle carne a los vegetarianos”, afirmó Quintero, quien aseguró no obstante que su grupo no usa palabras vulgares en sus canciones como lo hacen otros grupos actuales.

Así mismo se defendió Larry Hernández, un nuevos exponentes de narcocorridos.

“Mis corridos están cargados de alto contenido que nadie se atreve a cantarlos, yo me atrevo por que lo hago para entretener a la gente. Para que se metan en un personaje y aparte la gente me los pide”, aseguró.

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