El tema de la traición en tres corridos de narcotráfico y narcotraficantes: “Carga Blanca,” “Contrabando y traición” y “Chuy y Mauricio.”

Recién publiqué este ensayo en un número especial de narcocultura de la revista

Hispanic Journal  [XXXII.2 (2015)] En este texto  escribo de algunas interesantes tendencias de este blog.

 

El tema de la traición en tres corridos de narcotráfico y narcotraficantes:

“Carga Blanca,” “Contrabando y traición” y “Chuy y Mauricio.”

Juan Carlos Ramírez-Pimienta

San Diego State University – Imperial Valley

En mayo de 2008 inauguré narcocorrido.wordpress.com, un blog en el que con diversa periodicidad reflexiono sobre distintos aspectos de esta producción de la cultura popular mexicana. En mi calidad de fundador y administrador del sitio me interesa saber cómo es que los lectores llegan a éste. Muchas de las veces el proceso es a través de un buscador y en esos casos el blog guarda un registro de los términos que conducen al mismo. Obviamente la palabra narcocorrido es la que lleva más visitantes. En cuanto a intérpretes, Chalino Sánchez es, por mucho, el más buscado. Por su parte, en relación a corridos específicos, el que ha llevado más visitantes al sitio es “Chuy y Mauricio”, conocido también como “El corrido de la Chrysler” entre las comunidades mexicanas al norte del Río Bravo. Muchos intérpretes han cantado este tema compuesto en los primeros años de este siglo por José Ontiveros. Si bien “Chuy y Mauricio” es un corrido que ciertamente ha sido muy exitoso, no me deja de sorprender que sea el más buscado en el blog, por encima de otros como “Contrabando y traición” o “Jefe de jefes”. El tema central de “Chuy y Mauricio” es la traición de la que son víctimas los protagonistas después de haber concretado la venta de una gran cantidad de marihuana.

El tema de la traición es paradigmático del corrido y ha estado presente desde sus antecedentes más remotos en la balada europea.[1] El héroe del corrido muchas veces muere traicionado por la amada como en “Valentín Mancera” o por falsos amigos como en “Lucio Vásquez.” La traición, entonces, es una medula emotiva que ha movido a los aficionados de esta música y de otros géneros afines a través de los siglos.[2] En el caso del corrido que trata temática de narcotráfico y narcotraficantes el tema de la traición ha sido igualmente definitorio para el desarrollo y fijación del género en la imaginación popular. La referencia más obvia es, por supuesto, el ya citado “Contrabando y traición,” composición de Ángel González popularizada por Los Tigres del Norte. Empero “Chuy y Mauricio” se parece más a “Carga Blanca” de Manuel C. Valdez donde la traición la comete también un comprador que decide recuperar el dinero que pagó por “la droga.”

Si bien por muchos años se consideró a “Carga Blanca” como el primer narcocorrido (Paredes, 1973; Astorga, 2000; Hernández, 1992) en los últimos veinte años han ido surgiendo investigaciones que proponen otras canciones como posibles primeras muestras del corrido con temática de narcotráfico y narcotraficantes (Ramírez-Pimienta, 1998, 2004, 2010; Wald, 2001; Valenzuela, 2003) Así, ha quedado en claro que hubo otros ejemplos de este tipo de corridos al menos a partir de los años treinta del siglo XX. Lo que sí es inobjetable en relación a “Carga Blanca” es que es el narcocorrido más antiguo que ha pervivido en el gusto del público aficionado al género.[3] De los anteriores a la década de los cincuenta del siglo pasado “Carga Blanca” es el único que sigue formando parte del repertorio de los músicos ambulantes del Noreste mexicano y del Sur de Texas, el único que se sigue grabando. Los otros candidatos presentados como posibles primigenios del género han sido rescatados de archivos y colecciones antiguas en un proceso de arqueología musical que ha echado una nueva luz sobre estas muestras olvidadas.

Empero, no sabemos lo suficiente ni de “Carga Blanca”ni de Manuel Cuellar Valdez su autor. Sabemos que el corrido fue grabado a finales de la década del cuarenta o quizá principios del cincuenta del siglo pasado para el sello Corona, compañía discográfica que inició operaciones en 1947 en San Antonio, Texas. Manuel C. Valdez, M. C. Valdez o Manuel Cuellar Valdez, como indistintamente aparecía su nombre en las producciones discográficas, ya había grabado otros corridos de narcotráfico y narcotraficantes al menos desde 1934. Él es el autor e intérprete, junto con Juan González, de “Por morfina y cocaína,” corrido que ya he discutido en otras publicaciones (Ramírez-Pimienta, 2004, 2011) así como de múltiples corridos y canciones en las décadas del treinta, cuarenta y cincuenta del siglo XX. Si bien compuso y grabó decenas de canciones y corridos, “Carga blanca” es definitivamente su tema más conocido.[4] La lógica evolutiva del género sugiere que la inspiración del mismo fue un caso verdadero.[5] Lo detallado de la narrativa del corrido (i.e. topónimos, el dinero cobrado, número de muertos y heridos) así lo sugiere pero, por otra parte, al no proveer fechas ni apellidos no nos permite saber más del corrido de narcotráfico más antiguo que ha permanecido en la memoria colectiva del Sur de Texas y el Norte de México.

El corridista narra que tres sujetos (José, Ramón y Simón) cruzan el Rio Bravo en una camioneta adentrándose en Estados Unidos con una carga que se describe como  “bastante,” “blanca” y de muy buena calidad y que bien podría haberse tratado tanto de  morfina como de cocaína. El destino del contrabando era la ciudad de San Antonio, Texas. Ahí, en una “casa de piedra” en la calle Navidad, entregaron la mercancía y recibieron dos mil ochocientos pesos por esta:

En una casa de piedra

entraron José y Ramón,

y en la troca se quedó

esperándolos Simón.

 

Dos mil ochocientos pesos

les pagó don Nicanor,

y le entregaron la carga,

eso sí de lo mejor.

Hasta ahí la transacción se llevó al cabo sin ningún problema. Las calles Navidad y Vera Cruz hacen esquina en la parte central de San Antonio. De acuerdo al corrido, los traficantes habrían ido transitando en su auto por la calle Navidad y casi al llegar a la calle Vera Cruz un automóvil “negro sin luz” los interceptó, agredió y despojó del dinero que recién habían cobrado:

Apenas iban llegando

a la calle Vera Cruz

cuando les cerró el camino

un carro negro sin luz.

 

No hagan ningún movimiento

si no se quieren morir,

y entréguenos el dinero

que acaban de recibir.

El resultado de la emboscada fueron dos muertos y tres heridos. El corridista no deja en claro si las víctimas mortales fueron dos de los tres contrabandistas, pero sí sugiere que todo se debió a la traición de don Nicanor, quien habría decidido recuperar su inversión:

Dos muertos y tres heridos

la ambulancia levantó,

pero el rollo de billetes

de allí desapareció.

 

Ahora, según se dice

ya ven la gente lo que es,

que el dinero completito

volvió a su dueño otra vez.

Los nombres propios mencionados en la canción: José, Ramón, Simón y Nicanor no arrojan mayores pistas. Este último es el que mostraba más posibilidad de aparecer en algún registro judicial pues de acuerdo al corrido habría sido narcotraficante pero, de nuevo, al no contar con el apellido no fue posible encontrar referencias suyas. “Carga Blanca” deja en claro que las actividades de los tres contrabandistas son condenables y termina poniendo su caso como ejemplo de lo que puede pasar por andar en “negocios chuecos”:

Despedida se las diera,

pero hoy ya se me perdió.

Dejen los negocios chuecos,

ya ven lo que sucedió.

Existe al menos una versión de este corrido que enfatiza el mensaje precautorio para los contrabandistas. La grabación se hizo con el título de “Cuiden su vida” pero es el mismo corrido.[6]

En efecto, el verdadero antagonista de este tema es, sin duda alguna, don Nicanor, quien recibió y pagó la droga para luego recuperar el dinero mediante el uso de la traición. El público del corrido está consiente que tanto los tres contrabandistas como el comprador, don Nicanor, son criminales, pero reprueba mucho más el proceder de éste. Como apunta Mercedes Zavala Gómez del Campo: “la sociedad rechaza completamente la trampa, la traición como manera de enfrentar a un rival; lo aceptado es el cara a cara, el duelo. (174) Además, en el caso de la historia que presenta este corrido ni siquiera se puede argüir que hayan sido grupos rivales, sino que eran socios en los negocios. Esto, por supuesto, hace aún más reprobable la traición de la que fueron víctimas José, Ramón y Simón a manos de don Nicanor.

Además de formar parte del repertorio tradicional de los músicos ambulantes del Noreste y Sur de Texas “Carga Blanca” se sigue grabando y agregándose al catálogo de los grupos norteños emergentes. Entre las interpretaciones más importantes se cuentan la clásica del dueto de Abrego y Ortiz -Los Alegres de Terán-, la del virtuoso del acordeón [7] Valerio Longoria y las de Pedro Yerena, Los Donneños, Los Montañeses del Alamo, Lorenzo de Monteclaro y los mismos Tigres del Norte en 1972.[8] Este corrido se ha convertido en un tema de catálogo y es de manera regular incluido en las producciones de muchos grupos al haber alcanzado un estatus de clásico del folclore musical norteño.[9]

Más allá de la calidad de manufactura de “Carga Banca” me parece que el tema de la traición ha sido fundamental en la preservación de este corrido. No creo casual que haya sido también otro corrido con temática de traición el que revivió el género a nivel nacional e internacional. Después de “Carga Banca,” grabado al filo del medio siglo XX, hubo dos décadas de vacío de corridos de narcotráfico y narcotraficantes. El género “renació” masivamente en los primeros años de la década del setenta con otro corrido de traición, titulado precisamente “contrabando y traición.” Este corrido fue el primer éxito de Los Tigres del Norte, quienes por cierto se anotarían su segundo éxito un año más tarde con “La Banda del carro rojo,” otro tema que habla de traición al grado que una de sus secuelas se titula precisamente “La muerte del soplón” y en la cual se narra cómo pagó aquel que traicionó a los del carro rojo.

“Contrabando y traición,” también conocido como Camelia la texana, es probablemente el corrido con temática de narcotráfico y narcotraficantes más popular e influyente de todos los tiempos. En este corrido la traición no se da tanto en el ejercicio del contrabando sino en la relación amorosa de los protagonistas. El narcotráfico sirve en buena medida como un telón de fondo. En las múltiples secuelas de este tema el contrabando y la venganza irán tomando cada vez un papel más central.

La historia de la canción surgió de la imaginación de su autor Ángel González, quien ha declarado en diversas ocasiones que él simplemente inventó el corrido, que no se basó o inspiró en un suceso real. Así se lo dijo a Joe Flores “El Avileño”, quien fue el primer intérprete en grabar varias de sus canciones, entre ellas “contrabando y traición”. Flores textualmente lo reiteró en entrevista: “Esa canción es ficticia de raíz a cabo. – Y agregó- Eso me platicó el mismo compositor a mí, en Los Ángeles. Allá en una pobre casa que yo tenía, ahí estuvo el señor.”[10]

Este corrido cuenta, al igual que “Carga Banca,” un cruce de droga a través de la frontera de México y Estados Unidos. En este caso los traficantes son una pareja, Emilio Varela y Camelia, de quien no se provee el apellido aunque sí se dice que es oriunda de Texas. La pareja se dirige a la región de Los Ángeles, California donde entregarán la marihuana. El intercambio de la droga por dinero se realizó sin ningún contratiempo “en un callejón oscuro” de la ciudad de Hollywood. La tragedia se desencadena cuando Emilio le confiesa a Camelia que tiene otro amor en San Francisco y que se iría con ella. Camelia se siente traicionada y mata a Emilio para luego darse a la fuga. El corrido finaliza enunciando que nunca más se volvió a saber nada ni de ella ni del dinero que cobraron por la droga.[11]

Uno de los versos más importantes de este corrido, que sirve como moraleja y que refleja en orden inverso el título de la canción, señala que “la traición y el contrabando son cosas incompartidas.” La palabra incompartida reafirma un código de conducta que dicta que la traición y el contrabando no deben coexistir. Lo interesante de este corrido es que, como dije antes, la traición se da en el terreno afectivo. Emilio Varela tenía otro amor y por eso decide traicionar a Camelia:

Emilio dice a Camelia:

Hoy te das por despedida.

Con la parte que te toca

tú puedes rehacer tu vida.

Yo me voy pa’ San Francisco

con la dueña de mi vida.

En el caso de este tema la persona traicionada no es quien muere ni es, tampoco, el héroe del corrido. El héroe de este corrido es heroína, una mujer de armas tomar que a partir de 1973 se ha convertido, a un tiempo, en un símbolo y un generador de la denominada narcocultura y que a pesar de nunca haber existido corpóreamente se niega a morir y resurge periódicamente en más corridos, películas, telenovelas e incluso en una ópera que se estrenó el 2011.

Como apunté al inicio del ensayo, además del término narcocorrido, la búsqueda que más atrae gente a mi blog es el corrido de “Chuy y Mauricio,” compuesto por José Ontiveros e interpretado originalmente por el grupo de Los Canelos de Durango donde Ontiveros, fallecido en 2011, se desempeñaba como primera voz y compositor. Aunque la canción fue bien recibida por el público, por esos misterios de la industria musical “Chuy y Mauricio” no se convirtió en un éxito rotundo sino hasta que lo interpretó el cantante José Hernández, “El Potro de Sinaloa,” en el 2007.

Cuando abrí mi blog sobre narcocorrido en mayo del 2008 “Chuy y Mauricio” estaba en la cima de su popularidad por lo que tiene sentido que haya propiciado tanta curiosidad en internet. Sin embargo narcocorrido.wordpress.com tiene ya más de cinco años de existir y más de cien mil visitas y el término “Chuy y Mauricio” sigue siendo, después de “narcocorrido,” el más buscado. Al ser redactados de diversas maneras muchos términos semejantes aparecen repetidamente. Por ejemplo, en la bitácora del sitio se contabilizan “narcocorrido,” “narco-corrido” y sus plurales de manera independiente. En este sentido entre lo veinte términos que más visitas han llevado al blog, la mitad tienen que ver con la historia de Jesús Reyes González y Mauricio González.

Estos son algunos de los términos que han empleado para buscar información sobre este corrido y que los han conducido a mi blog: “chuy y Mauricio”, “corrido de chuy y Mauricio,” “chuy y mauricio historia” y “quienes eran chuy y Mauricio.”[12] Me parece que estamos ante uno de esos corridos que pervivirán por muchos años. Hay ya una precuela que cuenta los inicios de su historia y al menos cinco películas (videohomes) basadas en la canción.[13] “Chuy y Mauricio” es un tema muy interesante que demuestra que hay ciertos valores (y antivalores) en el corrido (aun en aquellos con prefijo narco) que no pierden vigencia. Ese es el caso de la traición que en “Chuy y Mauricio” es, por supuesto, condenada. El tema es simple y ahí radica su resonancia: dos amigos son traicionados después de vender una gran cantidad de marihuana. Uno de los compradores les pide un “aventón” y desde el asiento trasero del auto los mata y les quita el dinero que recién les habían pagado:

Fueron cuatrocientas libras

de mota que habían soltado.

Qué jugada del destino,

miren cómo les pagaron.

Le dieron raite al contrario

y les pagó con balazos.

La manera como murieron – baleados por la espalda- y no su actividad delictiva es lo que les confiere a los protagonistas su categoría de víctimas con tintes heroicos pues, como ha apuntado Mercedes Zavala Gómez del Campo:

El empleo de la trampa califica de cobardes a los rivales y eleva a la categoría de héroe al protagonista. Esta heroicidad se desprende del reconocimiento de su supremacía por parte de los rivales ya que el solo hecho de pensar en la trampa como único medio para eliminarlo es reconocer su superioridad y porque este medio le impide al protagonista actuar como lo que es, lo limita y anula como hombre de tal manera que lo convierte en víctima, pero ese aniquilamiento físico lo hace trascender como héroe. (175)

Este corrido fue enormemente popular durante el verano de 2007 y aun antes en todo el Noroeste del país y en las comunidades de mexicanos en Estados Unidos; se escuchaba desde los estéreos de los autos e incluso se convirtió en uno de los tonos telefónicos más populares.[14] En un claro proceso de tradicionalización, este corrido forma parte ya del reportorio de muchas agrupaciones musicales ambulantes y de manera continua se incluye en presentaciones personales y producciones discográficas tanto de artistas emergentes como de aquellos ya consolidados.[15]

Los corridos nunca han dicho “la pura verdad.” Siempre han mezclado en mayor o menor medida verdades y mentiras.[16] Motivado por la gran cantidad de personas que buscaban información sobre los orígenes de este corrido decidí investigar la historia que lo inspiró. Lo que a continuación escribo está basado en una nota de Los Ángeles Times y en una entrevista de la autoría de Yolanda Tenorio titulada “Chuy y Mauricio; una historia alejada del famoso corrido. A seis años de la muerte de estos legendarios personajes de San Ignacio.” Esta nota se publicó en el periódico sinaloense Debate en el año de 2009.  En entrevista, Francisco Reyes González y Consuelo González Peña, quienes se identifican como padres de uno de los personajes, dicen que lo que narra el corrido no es verídico, que su hijo Jesús era un humilde trabajador, que no hubiera podido costearse un automóvil Chrysler modelo 300. Se quejan, además, del usufructo que seha hecho de la historia de su hijo y sobrino mientras que ellos viven en la pobreza.

Si bien la tragedia de Chuy y Mauricio sucedió en la región de Los Ángeles, California, en el corrido esto no queda claro, incluso las películas inspiradas en la canción sitúan la acción en México. La única clave que provee el corrido acerca del contexto norteamericano es que habla de libras y no de kilos de marihuana. En la región de los Ángeles el asesinato apenas fue reportado en una nota muy escueta del 11 de agosto del 2003 de Los Ángeles Times donde se apunta que en la ciudad de Paramount, California, en el callejón de la manzana 8100 de la calle Gardendale, se encontraron los cuerpos de dos personas del sexo masculino de veintidós y cuarenta y un años respectivamente.[17]

De acuerdo a los padres de Jesús Reyes González éste, movido por la necesidad económica, se trasladó a los Estados Unidos a la edad de diecisiete años, ahí vivió un lustro hasta su muerte sucedida el 8 de agosto del 2003. Por su parte, Mauricio González era primo del primero y tenía ya muchos años residiendo en Estados Unidos. Según el padre de Jesús, su hijo no se dedicaba al narcotráfico sino que incluso el día de su muerte había trabajado poniendo un piso de cemento. Dio, además, a entender que su fallecimiento habría sido hasta cierto punto casual pues Mauricio había invitado primero a otro pariente a que lo acompañara y cuando éste y aun otro primo más se negaron a acompañarlo, entonces le pidió a Chuy, quien al principio también se negó diciendo que estaba cansado, pero que al final accedió a ir. Todo esto de acuerdo al padre de Jesús quien agregó:

Mauricio iba manejando, él era el de la droga, al menos eso es lo que yo sé, pero a lo que nosotros sabemos los hijos de Mauricio […] platicaron que en alguna parte estos traían dinero producto de la entrega de la droga y alguien los escuchó, y fue cuando éste les pidió ‘raite’ para matarlos y quedarse con el dinero, pero nunca se supo quién había sido.”[18]

El corrido concuerda con lo dicho por el señor Reyes pues menciona que el cuerpo de Mauricio estaba del lado izquierdo, es decir, del lado del conductor:

En el asiento de atrás

ya la muerte iba planeando,

quedarse con el dinero,

y decidió asesinarlos.

Chuy quedó al lado derecho

y Mauricio al otro lado.

Otro pariente, Álvaro, también mencionado en el corrido, fue quien dio aviso de la tragedia a la familia en México e hizo los trámites para el traslado del cadáver de Jesús, quien fue enterrado en San Ignacio, Sinaloa, mientras que Mauricio fue enterrado en California:

Otra tumba en San Ignacio

y dos familias llorando.

Faltan dos admiradores

a Canelos de Durango.

En bromas y borracheras

Álvaro los ha extrañado.

El rancho el Chilar, el otro topónimo mencionado en la canción, también se corresponde con la historia verdadera pues la familia de Jesus era oriunda de ahí y en busca de una vida mejor se habrían mudado de esa población a San Ignacio (“Rancho El Chilar, Sinaloa, / ya no volverás a verlos.”)

El automóvil 300 que resonó tanto en la imaginación de los aficionados a este corrido, al punto que ha funcionado como un título alterno de la canción es, de acuerdo a la madre de Jesús, un invento. Ella afirma que su hijo no hubiera podido darse eso lujos, ya que era “mucho carro para él.” En este sentido las cuatrocientas libras que menciona el corrido muy probablemente son también una exageración ya que estaríamos hablando de una transacción de decenas de miles de dólares, lo que contrasta con lo dicho por los padres de Jesús que indican que toda la familia tuvo que cooperar para reunir el dinero necesario para el traslado del cadáver. Me parece que lo que encontramos aquí es un claro caso de folclorización de eventos reales, fenómeno que Américo Paredes estudió brillantemente en el contexto de algunos corridos texanos. (Paredes, 1973) El mismo título y subtítulo de la nota periodística de Tenorio ciertamente apuntan hacia esta tesis.

John McDowell ha propuesto que el gran tema del corrido es el mal gobierno. Es decir, que es debido a la incapacidad e inacción del (mal) gobierno que se propician muchas de las historias que inspiran los corridos, desde aquellos del bandolero social que decide tomar la justicia en sus manos al ver que no la obtendrá de las autoridades o de aquel que incluso se enfrenta a las mismas autoridades por arbitrarias. Bajo este manto general del mal gobierno se explicarían la mayoría de las muestras del género incluyendo por supuesto los corridos de contrabando en general y el narcocorrido en particular. La lógica que racionaliza el ilícito del contrabando sería que el “mal gobierno” ha sido incapaz de proveer tanto un estado de bienestar como las condiciones favorables para, por ejemplo, trabajar en el agro tradicional. Esa dificultad de sobrevivir en el campo aparece al menos ya desde “El corrido de los bootleggers” grabado por primera vez en 1935:

Ya la siembra no da nada,

no me queda qué decirles.

Ahora la mejor cosecha

es la que dan los barriles.

De igual manera un acceso a fuentes de trabajo bien remuneradas desincentivarían la participación en el ilícito. El mismo “Corrido de los bootleggers” también hace una crítica hacia la falta de empleos que habrían orillado al corridista a “buscar su vida” en la ilegalidad:

Me puse a pensar señores

que trabajo ya no había,

tenía que buscar mi vida

si el señor me concedía.

Estos mismos temas continúan muy presentes en los corridos de narcotráfico más recientes. A diferencia de lo que usualmente se piensa, los salarios en el narcotráfico no son tan altos como podría suponerse. Además del gran tema del mal gobierno que engloba al género, creo que el motivo de la traición y su consecuencia lógica, la venganza, es el que más permanencia y penetración ha logrado en el público no sólo del corrido de narcotráfico y narcotraficantes más tradicional sino que éste aspecto sigue siendo fundamental incluso en los narcocorridos más contemporáneos, los del llamado Movimiento Alterado. En medio de historias de decapitados, torturados, guerra y consumo de drogas los nuevos narcocorridos continúan enfatizando la lealtad a los amigos, a los jefes, a los herederos de los capos y a “la empresa.” Entre los muchos temas donde esto se muestra claramente, está un corrido de Noel Torres titulado “La Guanábana,” canción que funciona como un manual de comportamiento:

El valor y la palabra,

indispensables en la mafia,

cualidades respetables.

No cualquiera llega a grande.

Hay envidias y hay cobardes.

Aquí sobran los tacuaches.

La palabra es la palabra,

el respeto es el respeto

y hay que caminar derecho.

Sí aceptamos que –entre otras funciones- el narcocorrido busca enseñar maneras de comportarse en el ejercicio del narcotráfico, tiene mucho sentido trasmitir una lógica de lealtad para lograr la preservación del negocio y, por supuesto, de la vida.

Apéndice

“Carga Blanca”

 

 

 

Cruzaron el Río Bravo

ya casi al anochecer

con bastante carga blanca

que tenían que vender.

 

Llegaron a San Antonio

sin ninguna novedad

y se fueron derechito

a la calle Navidad.

 

En una casa de piedra

entraron José y Ramón,

y en la troca se quedó

esperándolos Simón.

 

Dos mil ochocientos pesos

les pagó don Nicanor,

y le entregaron la carga,

eso sí de lo mejor.

 

Apenas iban llegando

a la calle Vera Cruz

cuando les cerró el camino

un carro negro sin luz.

–No hagan ningún movimiento

si no se quieren morir,

y entréguenos el dinero

que acaban de recibir.-

 

Varios tiros de pistola

y unos gritos de dolor

se escucharon de repente

esa noche de terror.

 

Tres muertos y dos heridos

la ambulancia levantó,

pero el rollo de billetes

de ahí desapareció.

 

Ahora después según dicen,

ya ven la gente cómo es,

el dinero completito

volvió a su dueño otra vez.

 

Despedidas, se las diera,

pero hoy ya se me perdió,

dejen los negocios chuecos,

ya ven lo que sucedió.

 

“Contrabando y traición”

Salieron de San Isidro,

procedentes de Tijuana.

Traían las llantas del carro

repletas de hierba mala.

Eran Emilio Varela,

y Camelia la Texana.

 

Pasaron por San Clemente,

los paró la emigración.

Les pidió sus documentos,

les dijo: ¿de dónde son?

Ella era de San Antonio,

una hembra de corazón.

 

Una hembra si quiere un hombre

por él puede dar la vida.

Pero hay que tener cuidado

si esa hembra se siente herida.

La traición y el contrabando

son cosas incompartidas.

 

A Los Ángeles llegaron,

a Hollywood se pasaron.

En un callejón oscuro

las cuatro llantas cambiaron.

Ahí entregaron la hierba,

y ahí también les pagaron.

 

Emilio dice a Camelia

hoy te das por despedida.

Con la parte que te toca

tú puedes rehacer tu vida.

Yo me voy pa’ San Francisco

con la dueña de mi vida.

 

Sonaron siete balazos,

Camelia a Emilio mataba.

La policía sólo halló

una pistola tirada.

Del dinero y de Camelia

nunca más se supo nada.

 

“Chuy y Mauricio”

Fue en un carro de la Chrysler,

un automóvil “300.”

Se subió Chuy y Mauricio,

felices y muy contentos.

¿Cómo iban a imaginarse

que los bajarían ya muertos?

 

Fueron cuatrocientas libras

de mota que habían soltado.

Qué jugada del destino,

miren cómo les pagaron.

Le dieron raite al contrario

y les pagó con balazos.

 

En el asiento de atrás

ya la muerte iba planeando,

quedarse con el dinero,

y decidió asesinarlos.

Chuy quedó al lado derecho

y Mauricio al otro lado.

 

Otra tumba en San Ignacio

y dos familias llorando.

Faltan dos admiradores

a Canelos de Durango.

En bromas y borracheras

Álvaro los ha extrañado.

 

Rancho El Chilar, Sinaloa,

ya no volverás a verlos.

Que toquen “Vida Mafiosa”

del grupo de Los Canelos.

Si en vida fuimos alegres

brindemos por los recuerdos.

 

 

Obras citadas

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Villalobos, José Villalobos y Juan Carlos Ramírez-Pimienta. Corridos and la pura

            verdad: Myths and Realities of the Mexican Ballad.” The South Central Review.

21.3 (Fall 2004):129-149. Impreso.

Wald, Elijah. Narcocorrido: A Journey into the Music of Drugs, Guns and Guerrillas.

New York: Rayo, 2001. Impreso.

Zaderenko, Irene. “El tema de la traición en Los siete infantes de Lara y su tradición en la

épica románica.” Bulletin of Hispanic Studies. 78.2 (2001): 177-190. Impreso.

Zavala Gómez del Campo, Mercedes. “Del duelo a la muerte a traición en el corrido: una

cuestión de matices.” Revista del Colegio de San Luis. 1.2 (julio-diciembre

2011):162-182. Impreso.

 

Notas

[1] Ver por ejemplo Irene Zaderenko “El tema de la traición en Los siete infantes de Lara y su tradición en la épica románica.”

[2] Otro importante catalizador del género es el tema de la venganza que muchas veces se lleva al cabo como una reacción a la traición. Ejemplos en la corridística hay muchos y tan solo citaré un par: “La venganza de María” y “Por una rencilla vieja.”

[3] Para propósitos de este ensayo usaré de forma indistinta narcocorrido y corrido con temática de narcotráfico y narcotraficantes.

[4] “Por morfina y cocaína.” Manuel Valdez y Juan González. Bluebird B-2277-A y Bluebird B-2277-B. Frontera Collection of Mexican American Music. University of California, Los Angeles Library. Página web consultada el 4 de diciembre de 2013. <http://digital.library.ucla.edu/frontera/&gt;.

[5] En México ya habían surgido los corridos ficticios de Víctor Cordero, corridos como el muy popular “Juan Charrasqueado.” Para un estudio sobre este fenómeno ver Guillermo Hernández, “Juan Charrasqueado.”

[6] “Cuiden su vida” grabado por las Marquesitas del Norte con el tema atribuido a José Luis Alanís. Cupido Records CUP-5008-B. Frontera Collection of Mexican American Music. University of California, Los Angeles Library. Página web consultada el 4 de diciembre de 2013. <http://digital.library.ucla.edu/frontera/&gt;.

[7] Todas las citas de “Carga blanca” provienen de “Carga blanca.” M. C. Valdez (compositor). Corona 2032. Matriz Cor-2064. Frontera Collection of Mexican American Music. University of California, Los Angeles Library. Página web consultada el 4 de diciembre de 2013. <http://digital.library.ucla.edu/frontera/&gt;.

[8] Frontera Collection of Mexican American Music. University of California, Los Angeles Library. Página web consultada el 4 de diciembre de 2013. <http://digital.library.ucla.edu/frontera/&gt;.

[9] Francisco Ramos Aguirre. Los Alegres de Teran, vida y canciones.

[10] Entrevista telefónica del autor con Joe Flores “El Avileño”. 27 de septiembre de 2013.

[11] Sin embargo, el gran éxito del corrido propició múltiples continuaciones que ya he discutido en detalle en mi libro Cantar a los narcos: voces y versos del narcocorrido.

[12] He respetado la ortografía original.

[13] Las películas se titulan Chuy y Mauricio, Chrysler 300 y van ya en la quinta parte de la serie.

[14] “De Sinaloa para el mundo un Potro indomable.” Univision.com. Página web consultada el 11 de diciembre de 2013. <http://archivo.univision.com/content/content.jhtml?cid=1417242&gt;.

[15] Algunos ejemplos son: Dareyes de la sierra. Corridos, Disa, 2010; Montez de Durango ¡Agárrense! Disa, 2009; Juan Acuña y el terror del norte. No me rajo. Fonovisa, 2008 y El compa Rivas Con tololoche y acordeón. Titán Records, 2006.

[16] Mi amigo y colega José Villalobos y yo hemos reflexionado al respecto. Ver “Corridos and la pura verdad: Myths and Realities of the Mexican Ballad.”

 

[17] “Gunshot Victims Found in Car Identified.” Los Ángeles Times del 11 de agosto de 2003. Página web consultada el 11 de diciembre de 2013.

<http://articles.latimes.com/2003/aug/11/local/me-briefs11.2>.

[18] Tenorio, Yolanda. “Chuy y Mauricio; una historia alejada del famoso corrido. A seis años de la muerte de estos legendarios personajes de San Ignacio.” El Debate del 8 de agosto de 2009. Página web consultada el 11 de diciembre de 2013. <http://www.debate.com.mx/eldebate/Articulos/ArticuloPrimera.asp?IdArt=8519910&IdCat=6087&gt;.

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