GUILLERMO HERNÁNDEZ, EN MEMORIA. II

 

“Juan Charrasqueado”

GUILLERMO E. HERNÁNDEZ

Universidad de California en Los Angeles

[Hernández, Guillermo. “Juan Charrasqueado”. Aztlán. 33.2 (Fall 2008):207-213.]

 En 1942, Víctor Cordero compuso “Juan Charrasqueado”. El corrido se grabó en 1945, por la compañía Columbia, ganando popularidad primero en los Estados Unidos y, a partir de 1947, lo difundió ampliamente el cantante y actor Jorge Negrete. Este mismo año, se filmó la cinta cinematográfica Juan Charrasqueado con Pedro Armendáriz y Miroslava Stern en los papeles estelares.  “Juan Charrasqueado” es seguramente el primer éxito comercial del género entre grandes públicos rurales y urbanos a nivel internacional. Cordero vaciló, antes de su muerte ocurrida el 7 de diciembre de 1983, al explicar cómo surgió la idea de componer este corrido. Una versión es que en un atardecer, observó que las nubes proyectaban la figura de un jinete montado a caballo y la imagen le inspiró para componer “Juan Charrasqueado”.  Su biógrafa relata una anécdota de mayor elaboración:

Juan Charrasqueado nació en la ciudad de México una noche de 1942, en que Víctor escuchó la voz de un papelero que anunciaba en la Extra un atentado contra el  gobierno. La impresión de tragedia de la voz del pregonero en el silencio de la noche le dio la inspiración. Volviendo por el callejón de la privada hacia su casa, vio un hombre a caballo. Era Juan Silveti (Torero de gran reconocimiento). Y no es que él sea Juan Charrasqueado para Víctor Cordero, sino que la situación emotiva le hizo crear a Juan Charrasqueado. Ese hombre a caballo tenía que llamarse Juan. Silveti tenía una herida en la cara, por eso el nombre de Charrasqueado.

Lo titubeante de estas versiones hace pensar que el autor evade dar una versión fidedigna. Hay razones para dudar de la sinceridad de Cordero ya que, por ejemplo, el compositor menciona a su biógrafa el haber participado en la Revolución  Mexicana. De haberlo hecho contaría con menos de seis años de edad ya que Cordero nació en 1914 y los principales eventos militares ocurrieron en la década de 1910 a 1920. Al ser de tan corta edad habría amplia razón para comentarlo y, sin embargo, los comentarios de Cordero son demasiados vagos al respecto como para tomarlos en serio.  El dato que verdaderamente despierta desconfianza es su testimonio de que es el autor de “La toma de Zacatecas”. Este corrido gira en torno a la batalla librada en la liberación de la ciudad de Zacatecas por las tropas federales en junio de 1914, algunos meses anteriores al nacimiento del Cordero.

Sabemos que las primeras grabaciones comerciales, en discos de 78 RPM., de “La toma de Zacatecas” las hicieron Bernardo San Román y Luis Vera para la compañía Okeh (16325) en San Antonio, Texas, el 5 de marzo de 1928 y  Luis Hernández y Leonardo Sifuentes en El Paso, Texas, el 16 de abril de 1928 para la Compañía Victor bajo la etiqueta número 81653 (ocupa los dos lados del disco fonográfico). Estos datos son importantes pues permiten valorar tanto la imagen que Cordero proyectó ante otros como compositor y, en particular, determinar su papel dentro de la tradición del corrido. Aunque queda la duda de cuál fue la fuente de inspiración en la composición de “Juan Charrasqueado”, es innegable que se trata de una narrativa producto de la imaginación de su autor y por lo tanto carente de base histórica alguna en contraste a los corridos tradicionales surgidos de hechos específicos que inspiran a los compositores tradicionales a crear estos cantos narrativos musicalizados.

Los hechos históricos que rodean la composición de un corrido tradicional permiten documentar e interpretar el significado de acuerdo a las diversas condiciones que dan vida a la composición. En el caso de un corrido como “Juan Charrasqueado”, en que se alude a hechos extratextuales inexistentes, su interpretación puede ser elusiva o problemática. En efecto, la figura de Juan Charrasqueado da pie a una serie de preguntas sin respuesta: ¿Quiénes lo asesinan? ¿Por qué lo asesinan? Más serio aún es el hecho de que la narrativa contiene datos impropios en la tradición del corrido. Por ejemplo: ¿Por qué se llama a esta una “triste historia”, proponiéndola como un suceso trágico, siendo que Juan es un “burlador” que se consideraba “de las mujeres consentido”? Cabalmente la muerte de Juan sería un justo castigo o ajuste de cuentas por parte de algún pariente, marido, novio o amante agraviado. En tal caso el héroe del corrido es quien restituye su honor y, de ninguna manera, el causante de la deshonra. Hay otras cualidades atribuidas a Juan que se oponen a que su figura se represente en términos heroicos, se trata de un “borracho, mujeriego y jugador”, además de ser un “enamorado” que seduce o rapta a las “mujeres más bonitas” de la comarca en donde se halla la hacienda “La Flor”.

Contraviniendo otros aspectos fundamentales del corrido tradicional, la voz cantante se  jacta de que éste es “un corrido muy mentado”, en patente discrepancia con la humildad poética acostumbrada al inicio de estas narrativas en las cuales se pide “permiso” o disculpas por la falta de talento artístico.  Cordero soslaya algunos otros tópicos tradicionales, ya sea el manifestar la emoción que embarga al autor al narrar la historia “con cariño verdadero” (“Valente Quintero”) o establecer fecha y el lugar de los acontecimientos, comprobando la naturaleza testimonial del relato (“La toma de Zacatecas”). Por otra parte, es de notar que en la muerte del “Charrasqueado” imita a las condiciones de desventaja que permiten la derrota del héroe: atacado cobardemente por un gran número de enemigos quienes “se le echaron de a montón”,  cirumstancias a las cuales Juan responde en forma valiente y desafíante declarando ser “buen gallo”.  Sin embargo, una vez más de manera contradictoria, en la confrontación con sus enemigos

afirma una debilidad de carácter dentro de los cánones del corrido: “estoy borracho”, cualidad indecorosa en un héroe de la épica popular.

La narrativa de “Juan Charrasqueado” no permite profundizar en las motivaciones de sus enemigos ni identificar a la mujer que, al lado de su hijo y en humilde choza: “llora y reza por su Juan”. Sin embargo, en otras composiciones de Cordero se repiten o bien se amplían esta cualidades de “Juan Charrasqueado”, características que nos permiten establecer posibles respuestas a los enigmas que se encuentran en el corrido. Por ejemplo, el protagonista imaginario en “Gabino Barrera” es un bebedor a quien el licor torna en necio: “Gabino Barrera no entendía razones/ andando en la borrachera”. A pesar de esta anomalía, Gabino manifiesta una conciencia social: “Con una botella de caña en la mano, gritaba ¡Viva Zapata!”  y la referencia a su ideología lo coloca a la altura del héroe revolucionario: “Gabino Barrera siguiendo a Zapata/quería repartir la tierra” ya que “su causa era noble pelear por los pobres/y repartirles la tierra”. Es decir, una vez más,  el héroe de Cordero es una extraña mezcla de las cualidades que habitualmente se asignan a personajes adversarios en el corrido tradicional.

En otro popular corrido de Cordero, “El ojo de vidrio”, su protagonista, Porfirio, es un temible salteador de caminos que, al estilo de Juan Charrasqueado, al entrar a los pueblos “a las mujeres buscaba/mirando por todos lados”.  En el tratamiento de los tres protagonistas: Juan Charrasqueado, Gabino Barrera y Porfirio “El ojo de vidrio”, el compositor hace especial jactancia de sus amoríos, combinado, una vez más, valores de  distintos personajes. El caso de Gabino Barrera es ilustrativo de esta tendencia por parte de Cordero al convertir las proezas del héroe de la épica popular en un batallador en el campo del amor, en este caso con funestas consecuencias:

Gabino Barrera dejaba mujeres

con hijos por dondequiera

por eso en los pueblos donde se paseaba

se la tenían sentenciada.

………………………..

Gabino murió como mueren

los hombres que son bragados

por una morena perdió como pierden

los gallos en los tapados.

Lo que ha sucedido aquí es la inserción del personaje amoroso del mundo romántico en el de un género heroico, transformación que ya había ocurrido en la canción ranchera. En este tipo de canción prevalece la imagen del amante decepcionado y desde una perspectiva mundana niega la sinceridad en el amor ya sea huyendo del mundo, dirigiendo su pasión amorosa a otras mujeres o entregándose a la bebida. Desde esta posición retórica, se construye la representación de una masculinidad invulnerable en la que el amante proclama numerosas conquistas amorosas o bien su victoria sobre rivales en el amor. Es necesario tener en cuenta de que se trata de imaginarias trincheras poéticas, producto de la modernidad mexicana y, de ninguna manera, resultado de las observaciones científicas de campo ya sean de naturaleza histórica,  antropológica o social. Esta aclaración es fundamental para la interpretación de la cultura mexicana ya que, con demasiada frecuencia, se confunden las elaboraciones artísticas con supuestas realidades que configuran la cultura nacional en su ámbito histórico. Víctor Cordero es a la vez emisor y receptor de tal confusión. En su caso, tal desvío conceptual lo conduce a incrustar, incongruentemente, cualidades propias de la canción ranchera en un género distinto basado en modalidades heroicas y trágicas.

En la creación de “Juan Charrasqueado” se reproducen rasgos de una canción ranchera clásica en su género, conocida con el título de “El abandonado”, y que a pesar de un origen tradicional anterior a sus primeras grabaciones en los años veinte del siglo XX hasta, ha logrado popularidad y vigencia hasta hoy día.[i]  En esta canción el protagonista lamenta su frustrada relación amorosa, alegando su marginalidad: “Tres vicios tengo y los tengo muy arraigados:/De ser borracho, jugador y enamorado”. La popularidad de esta canción no pudo pasar desapercibida para Cordero quien, obviamente, asignó las cualidades de “borracho, parrandero y jugador”—además de su inclinación a ser un “ranchero enamorado”—al corrido “Juan Charrasqueado” sin advertir la discrepancia en atribuir tales características a un personaje presuntamente heroico.  Para alguien con una formación urbana (Coyoacán, México, D.F.) tal adaptación resultaba natural dada la divulgación que la canción ranchera alcanzó en los centros de cultura popular mexicana durante la primera mitad del siglo veinte. Víctor Cordero se suma a esta corriente convirtiéndose en uno de sus más prolíficos impulsores comerciales.

Otra de las fuentes de Cordero en la elaboración de “Juan Charrasqueado” es la comedia ranchera cinematográfica mexicana impulsada a partir de 1936 por la cinta Allá en el rancho grande. “Juan Charrasqueado” comparte una serie de convencionalismos en los que el protagonista: (1) es un enamorado, (2) abusa de mujeres inocentes, (3) sufre las consecuencias de sus delitos amorosos y (4) sus aventuras ocurren en sitios rurales y ante paisajes campiranos. Si bien estas características aparecen en forma relativamente moderada antes de 1942, fecha en que Cordero compone “Juan Charrasqueado”, en las siguientes décadas una serie de actores estrellas, Jorge Negrete y Pedro Infante entre

otros, continuarán la representación de personajes mujeriegos, borrachos y parranderos en comedias con diversas tramas y que imitan hasta el exceso el modelo original. Esta exaltación a la figura del llamado “macho mexicano” en el cine, al igual que en la música ranchera, surgen desde centros de difusión urbanos en donde las decisiones en torno al contenido y las perspectivas de los materiales están a cargo de profesionales sin experiencia en medios rurales y rancheros donde se difunde la cultura tradicional y, por lo tanto, a la vez que reflejan desconocimiento de la diversidad cultura mexicana, se convierten en agentes que la rechazan, desfigurándola, en favor de formas ajenas a la tradición. El corrido continuará apegándose a normas tradicionales por mayor tiempo dado que sus creadores, intérpretes y públicos actuarán al margen de la sociedad mayoritaria. El caso de Víctor Cordero y el corrido “Juan Charrasqueado” constituye un claro ejemplo de este temprano desfase cultural que marca la transformación de una cultura tradicional hacia una moderna  impulsada por intereses económicos e industriales de consumo masivo.

***

 

En 1998—dieciséis años después de la muerte de su autor—se publica la novela que Víctor Cordero dejara inédita por muchos años: Juan Charrasqueado: Su historia y sus hazañas. En efecto, ya en 1971, María Concepción, la autora de la biografía Víctor Cordero: poeta y cantor del pueblo, la menciona como inédita y hacia el final de la novela se denuncian los abusos cometidos por el ejército en contra de estudiantes, en clara referencia a eventos ocurridos en la capital de México en 1968. Estos datos permiten deducir que la novela se terminaría a fines de la década de los sesenta. Ahora bien, ¿Qué inspiraría a Cordero a incursionar en la novelística basándose en el corrido que le había conducido a la fama internacional?  Indudablemente que la popularidad de “Juan Charrasqueado” sería un aliciente comercial en las postrimerías de la vida del autor.

En esta novela Cordero intenta dar una visión detallada de la vida de “Juan Charrasqueado”, justificando su conducta y explicando el incompleto argumento del corrido. Antes de resumir los lineamientos generales de la trama novelística, es necesario señalar que se trata de una novela fallida en muchos respectos. En primer lugar, el punto de vista y las posiciones ideológicas del narrador sufren inexplicables y frecuentes alteraciones. Por ejemplo, la representación del pueblo oscila entre una descripción idealizada de virtudes heroicas pobladas de bellas imágenes para, repentinamente, denunciarlo como bochornoso espectáculo de seres inútiles inmersos en la pobreza, la suciedad y la desolación. La figura de Juan es de un líder nato, surgido del pueblo, a la vez que un caudillo indispensable quien evita al pueblo caer bajo la explotación de

capitalistas, políticos y militares corruptos. A través de la narrativa se intercalan largos discursos en una colérica voz narrativa que denuncia—sin identificar—a una serie de enemigos de la sociedad. Ante este paisaje social surge la figura triunfante e impecable de “Juan Charrasqueado” único personaje capaz de departir lo mismo con el humilde jornalero del campo, las clases medias pudientes y los personajes con intereses internacionales. Las discrepancias llevan al autor a situar en una remota región rural de México a estudiantes que asisten a una escuela de educación normal y a una de medicina. Desgraciadamente, la incongruencia en la presentación de estas escenas convierte a la novela en un ejercicio absurdo que, por ser involuntario, le impide ser genial.

La pasión de Juan por las mujeres y la bebida lo llevan a múltiples aventuras amorosas y a enfrentarse a enemigos poderosos que se oponen a su forma de vivir y buscan su derrota. Una mujer en especial lo cautiva por el resto de su vida, la hija Don Ángel, Flor del Campo, quien le corresponde con un amor profundo mas la pareja está condenada a separarse por sus respectivas condiciones sociales. En un altercado con el padre de Flor éste ataca a Juan con un látigo y le produce la cicatriz en el rostro. Juan guiado por el amor a Flor resiste la tentación de matar a Don Angel y lleva la marca de su martirio amoroso de por vida. Flor es conducida a España donde muere en un convento. Juan se casa con una mujer de su clase con quien vive feliz y en condiciones de humilde campesino, a la vez que periódicamente se ausenta de este hogar para correr aventuras amorosas, de negocios, políticas y legales.  Estas escenas se intercalan con una serie de episodios en los que Juan se convierte en el líder del pueblo mexicano pobre y oprimido al que defiende en su lucha por sobrevivir las trampas y abusos de falsos políticos en coalición con ricos explotadores nacionales y extranjeros a quienes apoya el ejercito y quienes desvirtúan el noble ejemplo de los héroes de la historia patria: Hidalgo, Juárez, Madero, Villa y Zapata.

Como líder incorruptible, las negociaciones políticas de Juan le permiten obtener grandes éxitos en diversas áreas de la vida mexicana—economía, educación, salud, justicia—lo cual le atrae la enemistad de nefastos intereses que buscan la riqueza en perjuicio del bien general. En un par de ocasiones su liderazgo lo lleva a estar a punto de provocar una segunda revolución mexicana, mas el humilde y honrado Juan prefiere retirarse a la vida privada ya que es su ambición no ascender a los falsos círculos del poder. Después de derrotar numerosos intentos en contra del pueblo encabezados por individuos deshonestos y mezquinos, el pueblo postula a Juan para gobernador del estado de Guanajuato. Los políticos locales, sin embargo, mandan asesinarlo para impedir su ascenso ya que se convertiría en una seria amenaza a sus malignos intereses.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Nota

[i] Probablemente las primeras grabaciones de “El abandonado” (que no he escuchado) fueron hechas, respectivamente: en Nueva York el 1ro de junio de 1920 para la marca Víctor (72716) por Alfonso Marrón y en Diciembre de 1926 para Columbia (2636-X). He escuchado la  de Bernardo San Román, hecha el 10 de junio de 1929 para Okeh (16349) y la de Ábrego y Picazo realizada para Columbia (C951) que es de principios de la década de 1920.

 

 

 

One comment

  1. Miguel Angel Ibarra García · · Reply

    Hola.
    El diario La Jornada, de la Ciudad de México, publica esto el día de hoy:
    http://www.jornada.unam.mx/2016/10/17/politica/002n1pol

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